Bodegas González-Byass – 28 de febrero 2025 – Festival de Jerez
Foto portada: Ana Palma – Galería completa & vídeo
Jesús Méndez nunca falla. Su cante es tan firme e infalible que sabíamos de antemano que iba arreglarnos este Día de Andalucía gris y anodino en el Festival de Jerez. Lo que no esperábamos es que su eco jerezano iba a hacer temblar las columnas de piedra de la Bodega González Byass. “Menos mal que hemos venido”, decían algunos espectadores a la salida alegrándose de haber vencido la pereza de acudir al recital después del bajón de las propuestas de El Truco y María José Franco.
Desde el clasicismo que defiende, Méndez sumó al habitual acompañamiento con las palmas de Diego Montoya, Carlos Grilo y Miguel Salado y la guitarra de Pepe del Morao, el piano de Borja Évora y la percusión de Paquito González, que le dieron alas para abrirse a nuevos registros y mostrarse más libre y relajado.
Así, en Quiero cantArte el cantaor de la Plazuela se permite ampliar el repertorio con versiones de los artistas que lo han influido desde su infancia. Desde Lola Flores -de quién se acordó en la copla dedicada a Jerez de Antonio Gallardo- a Chiquetete (del que interpretó los tangos Dame tu querer) pasando por Bambino, al que recordó en Tres veces loco.
Por lo demás, de las tonás a las bulerías, Méndez realizó un amplísimo e impecable recorrido ortodoxo de alegrías, malagueñas, soleares y seguiriyas, donde hizo convivir los ecos de Chacón, Manuel Torres, Caracol, Camarón, La Paquera, Manuel Molina, El Lebrijano, Juan Villar o Luis de la Pica. Ahí es ná.
Cabalgando con pasmosa precisión por los tercios y regalando quejíos secos que desataron esos oles cortos e inesperados, Méndez entregó a los suyos la sabiduría que atesora en su garganta y el amor que siente por esto. Emocionando especialmente en la malagueña, donde jugó a la perfección con los volúmenes y el ritmo, y en una apoteósica seguiriya donde el artista retorció los puños como sabe que requiere el cante.
El fin de fiesta por bulerías, con todos en el escenario, fue la mejor estampa para celebrar las raíces de la tierra. Despliegue de soniquete y pureza para recordar que ¡Viva Jerez y viva Andalucía!